sábado, 27 de noviembre de 2010

La justicia francesa hace su trabajo



autor Colaboradores    jueves, 25 de noviembre de 2010

    Casi doce años después que las familias interpusieron las respectivas querellas, la justicia gala someterá a juicio a diecinueve responsables de la dictadura militar chilena, inculpados del secuestro y desaparición de cuatro ciudadanos franceses. El juicio, que tendrá lugar en el Palacio de los Tribunales de Paris, entre el 8 y 17 de diciembre próximo, juzgará en ausencia a quienes se consideran autores del secuestro de Georges Klein, Etienne Pesle de Mesnil, Alfonso Chanfreau y Jean-Yves Claudet.

Con excepción del último, que por orden del régimen chileno fue detenido y desapareció en Argentina en el marco de la Operación Cóndor , todos los demás fueron secuestrados por las fuerzas represivas chilenas durante los dos primeros años de la dictadura militar del general Pinochet.

Durante estos años la justicia francesa ha indagado, escrutado e interrogado a decenas de testigos, familiares y víctimas. Al cabo de una paciente investigación (instrucción) realizada por tres jueces, las autoridades judiciales  francesas han decidido someter a proceso a las personas imputadas por los crímenes. La inusual duración de la instrucción -de la que no se puede descartar el fondo político, el carácter excepcional del proceso que persigue a responsables extranjeros que cometieron los delitos fuera del territorio francés a ciudadanos galos y el hecho que el juicio se haga en ausencia de los acusados- ha transformado esta cita judicial del próximo diciembre en un verdadero proceso histórico a la dictadura de Pinochet.

Esta afirmación es tan cierta que los periodistas franceses y los diversos medios informativos o acreditados en Francia, hablan del “proceso Pinochet”, aún cuando el principal responsable haya sido eliminado de la nómina de acusados después de su muerte, ocurrida, paradojalmente, el 10 de diciembre de 2006, día internacional de los Derechos Humanos.


Por qué la justicia francesa juzga crímenes cometidos por chilenos en su país?
A muchos chilenos les podrá parecer extraño que sea la justicia francesa la que juzgue crímenes o delitos cometidos en Chile, por chilenos, en el marco de situaciones criminales ocurridas en nuestro país. La respuesta es que las víctimas de estos crímenes son francesas.

El artículo 113-7 del Código Penal francés estipula claramente que: “la ley penal francesa es aplicable a todo crimen y delito sancionado con cárcel cometido por un extranjero fuera del territorio de la República (francesa), cuando la víctima es de nacionalidad francesa, en el momento de la infracción”.

Este ha sido el criterio legal en que se han basado los abogados de las familias de las cuatro víctimas involucradas en este proceso. Como lo prueba la documentación en poder de la Corte de Paris, las cuatro personas detenidas desaparecidas gozaban de la nacionalidad francesa en el momento del delito.

Georges Klein, por haber nacido en Francia, hijo de emigrantes; Etienne Pesle por haber nacido en Francia; llegó a Chile en 1953; Alfonso Chanfreau y Jean-Yves Claudet por poseer la nacionalidad francesa por filiación directa. En estas circunstancias la estricta aplicación de la ley francesa obliga a las autoridades judiciales de Paris a instruir el sumario.
 

http://www.elclarin.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=23058&Itemid=44

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Las penas del jardinero y la cocinera de la DINA


Domingo 21 de noviembre de 2010 | LND Reportajes

Testigos clave para develar los asesinatos de Carmelo Soria, Bernardo Leighton y Orlando Letelier, se encuentran viviendo al tres y al cuatro con una pensión de exonerado político que ni siquiera llega al sueldo mínimo, acusan aún sufrir de persecución y nunca haber recibido algún tipo de ayuda por parte de las familias de los afectados.
Un balazo que rompió el vidrio de la ventana de su comedor hace seis meses fue la última señal que recibió José Lagos de que aún lo estaban vigilando. Encerrado en su departamento en la comuna de San Bernardo, el cual ha enrejado hasta transformarlo en una verdadera cárcel, ha creado un operativo de vigilancia para protegerse de los extraños atentados que lo acechan hace casi 30 años y que lo han llevado, incluso, a crear vías alternativas que lo conduzcan a los negocios cercanos a su edificio para no comprar en el mismo lugar ni a la misma hora dos veces.
Don José (66 años) fue testigo clave en el juicio de los asesinatos del diplomático español Carmelo Soria, el ex vicepresidente Bernardo Leighton, el ex ministro de Relaciones Exteriores Orlando Letelier y del ex químico militar Eugenio Berríos. Por cosas del destino, él y su esposa, Delia Santander, trabajaron entre 1974 y 1978 como jardinero y cocinera, respectivamente, en la casa de Lo Curro del matrimonio de agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), Michael Townley y Mariana Callejas, acusados de coordinar los operativos que terminaron con la vida de los amigos del Presidente Salvador Allende.
Una experiencia que cambió el rumbo de su vida como minero de Lota y que marcó a fuego en su memoria las imágenes de tortura y conspiración que presenció en la mansión de Vía Naranja. Tanto así, que junto a su esposa siguen tomando pastillas para conciliar el sueño y tranquilizantes para controlar la angustia que les genera ver a un carabinero o militar cerca de su domicilio. También para lidiar con los recuerdos. “No estoy arrepentido de haber sido el jardinero de Michael Townley, al contrario, le doy gracias a Dios por haber podido trabajar en ese lugar y ver lo que vi, para denunciar y ayudar a los familiares de esa gente. Porque si no hubiera estado ahí, quizás nunca se habría descubierto nada”, confiesa con las lágrimas inundando sus penetrantes ojos claros, quien actualmente sobrevive con una pensión de exonerado político que no llega al sueldo mínimo y que poco le sirve para adquirir los medicamentos que necesita su esposa, quien sufre de demencia senil y Parkinson.
El matrimonio decidió contar cada detalle de su experiencia como sirvientes de los agentes de la DINA, sin ningún tipo de retribución por parte del Estado o de las familias de los afectados, poniendo en riesgo su seguridad. Gracias a su testimonio se pudo descubrir las celdas de tortura y el laboratorio clandestino donde se producía el gas sarín que Michael Townley había construido en la casa. Incluso, José viajó a Roma el año 1995 para aportar antecedentes en el caso del atentado contra Bernardo Leighton y su esposa Ana Fresno. Por primera vez, el ex minero se subía a un avión y conocía los dólares. Asegura haber recibido una suculenta retribución por su testimonio en Italia, pero al llegar a Chile nunca vio el dinero, como tampoco volvió a ver a los abogados que lo acompañaron en la causa, Héctor Salazar y Nelson Caucoto.
Lo único que siguió viendo fueron los autos con patente diplomática que los seguían de noche, los accidentes automovilísticos que sufría sin explicación, las amenazantes llamadas telefónicas que recibía en su casa y las constantes persecuciones que vivían sus hijos afuera del colegio. “Fui nombrado testigo clave en casos emblemáticos de derechos humanos poniendo en riesgo mi vida y la de mi familia, y nunca nadie me llamó ni siquiera para darme las gracias. Hoy necesito el reconocimiento y la ayuda, sobre todo porque la pensión no me alcanza, sufro de reumatismo que me tiene destrozadas las manos y mi esposa empeora cada día más”, reclama José, quien enviará una petición de ayuda a La Moneda y, si esto no funciona, está decidido a demandar al Estado por daños y perjuicios.
Comunista sirviendo a la DINA
José Lagos y Delia Santander se conocieron en Coronel donde el hombre trabajaba en la mina de carbón de Lota Schwager. Tenía un puesto en la dirección del sindicato de la faena y militaba en las juventudes comunistas. “Como la mayoría de los chilenos quedé cesante en 1973 porque cerraron la mina, como mi familia era de izquierda comenzaron una persecución contra nosotros y con Delia decidimos arrancar a Santiago. Instalados en la capital, pusimos un aviso en el diario donde nos ofrecimos como un matrimonio con una niña de cuatro años para hacer las labores de jardinero y cocinera puertas adentro. Al otro día llegaron ocho parejas pidiendo nuestros servicios, pero los más insistentes fueron Mariana Callejas y Andrés Wilson, como se hacia llamar Townley. Ahí comenzó mi historia”, recuerda José, quien se deslumbró con la enorme casa y los lujos de la residencia de los agentes de inteligencia.
-¿Cuáles eran las labores específicas que realizaba en la casa?
-Era un buen trabajo y nosotros queríamos empezar una nueva vida, entonces el departamentito que nos pasaron para vivir era perfecto y a nuestra hija María, en ese entonces de cuatro años, le gustó la piscina y lo amable que era Mariana Callejas con nosotros. Mi labor específica era hacer el jardín, cuidar los hermosos rosales que rodeaba la casa y, de vez en cuando, servirle a las visitas, en su mayoría militares, que tenían reuniones bien secretas, donde todos hablaban en inglés y me tenían confianza porque pensaban que era un militar más por mi pelo corto. La Delia estaba encargada de la cocina, ella era una excelente ama de casa y cocinaba muy rico.
-¿Cuál fue el primer hecho extraño que vio en la casa de Lo Curro?
-Los primeros seis meses no vimos nada, todo estaba de lo más tranquilo, pero después nos dimos cuenta que los choferes tenían nombres falsos, que transportaban pequeñas maletas con armas en los automóviles y que cada día se juntaba más gente en las reuniones. También comenzaron a traer personas en la noche que encerraban en una especie de celdas que tenían en el garage. Una vez encerraron ahí a dos mujeres y un curita, y casi me mata Townley cuando me pilló dándoles comida y conversando con ellos a escondidas. Otra vez que me tocó hacer aseo en una pequeña pieza de la casa donde entraban ratones y conejos, quise sacar los cadáveres de los animales y limpiar la mugre del lugar, cuando llegaron los patrones se enojaron mucho conmigo porque ahí experimentaban con gas sarín y yo les boté a la basura los conejillos de indias.
-¿Cuándo decidió arrancar del lugar?
-Apenas me di cuenta que ahí pasaban cosas muy malas me quise ir, pero desde el comienzo nos pusieron vigilancia. Cada domingo libre que salíamos a dar vueltas, un auto nos seguía. Entonces tenía miedo que nos mataran, sobre todo después de que una noche escuché ruidos y bajé a ver qué pasaba y me encontré con un enorme charco de sangre. Fui de inmediato a contarle a don Andrés Wilson y me dijo que uno de los choferes había cazado un animal y por eso había manchas de sangre. Seguí preocupado, así que busqué en el auto los restos del animal para limpiar, pero no había nada, me puse a investigar y vi que habían huellas de sangre que llegaban hasta un barranco, ahí habían tirado el supuesto animal, que era nada menos que el cuerpo de Carmelo Soria. En ese momento decidí que debíamos escapar y, sin sacar ni una cosa de nuestra pieza, tomamos una micro hasta el centro, nos bajamos y tomamos otra hasta San Bernardo, donde nos subimos a un tren hasta Yumbel, así logré perder a los guardias que nos seguían.
-¿Cuándo se atrevió a declarar todo lo que sabía?
-Después de desaparecer en Yumbel por dos años, decidimos volver a Santiago. Hicimos una nueva vida y me puse a trabajar como cuidador de autos, cerca de un centro médico. Ahí veía cómo diariamente llegaban jovencitos completamente destrozados y decidí contarle mi pasado a una doctora amiga. Tenía miedo de la reacción que tuviera conmigo, que me tratara como un traidor por no haber hablado antes, pero mi historia se expandió rápido y al otro día llegó la familia de Soria a pedirme que los ayudara contando todo lo que había vivido. Esa misma semana comenzaron nuevamente a seguirme los automóviles. En más de tres oportunidades me tiraron el auto encima para matarme y cuantas otras quisieron raptarme, pero siempre pasaba algo que me ayudaba a escapar.
-¿Cómo cambió su vida después de haber sido el mozo de la DINA?
-No quisiera cambiar nada de mi vida, ni las experiencias con la DINA, ni siquiera la enfermedad de mi esposa. Es obvio que todo esto cambió mi manera de vivir, sobre todo porque una persona con mis creencias de vida y sociales terminara metida en medio de masacres y torturas, pero nos enseñó a unirnos más como familia y crear herramientas de sobrevivencia que utilizamos hasta hoy. Nuestra casa está toda enrejada; los vecinos saben nuestra historia y están pendientes de cada persona que llega a visitarnos. Incluso para llevar a Delia al consultorio, que está a una cuadra, tenemos todo un operativo con mi hijo, intentamos llevarla en auto, o darnos una vuelta antes de entrar, si hasta para tomar la micro me cambio de paradero. Digan lo que me digan, yo estoy seguro que los perros todavía andan sueltos y no se quedarán tranquilos hasta que logren un pedazo de esta presa.
-¿Cómo ha logrado superar todas estas experiencias?
-No las he superado, ni mi esposa ni mis hijos. Estoy seguro que el desgaste físico de mi mujer, lo rápido que la ha afectado su enfermedad, es por culpa de todo lo que hemos vivido. Delia actualmente es un bebé, yo debo bañarla, vestirla y llevarla al baño, ella antes era una mujer activa y su cuerpo no ha podido asumir todas estas experiencias. Pero mi familia es fuerte, mi sueño es volver a vivir a Coronel y para eso necesito la ayuda del Presidente, de las familias que ayudé o de los mismos abogados que alguna vez se acercaron pidiendo mi colaboración. No creo que mi valentía y fuerza por denunciar los asesinatos no valgan nada, si los jueces me nombraron testigo clave por algo fue y espero ahora me devuelvan la mano.
ABOGADOS DE DDHH OFRECEN AYUDA
El abogado que llevó el caso del diplomático Carmelo Soria, Héctor Salazar, recuerda vagamente a don José Lagos, pero su mente se aclara al escuchar que se trata del jardinero de Michael Townley. “Era un caballero muy amable, que viajó incluso a Roma a testificar en el caso Soria con todo pagado por el Estado italiano”, asegura Salazar. Es más, reconoce que el dinero que le entregaron al testigo en Europa era sólo por concepto de pasajes y estadía. “Nunca he conocido un caso donde a la persona que cuenta la verdad para esclarecer un caso reciba algún tipo de pago por su testimonio, no sería ético”, explica el abogado.
Para Nelson Caucoto, reconocido abogado de derechos humanos, el mozo de la casa de la DINA es una persona que ha perdurado en su memoria, aunque no recuerda bien como llegó hasta su oficina. “Lo recibí en la Corporación de Asistencia Judicial, era un hombre modesto, sincero, con ganas de aportar a la verdad con todo lo que había visto y nosotros decidimos respaldarlo moralmente, sobre todo para que no tuviera miedo de hablar”, explica Caucoto.
-¿Por qué cree que después de tantos años José Lagos pida ayuda por haber dado su testimonio?
-Son las vueltas de la vida, él sabrá por qué lo hace, pero cuando testificó estoy seguro que lo hizo por amor y no esperaba nada a cambio. Quizás con el tiempo las persecuciones que vivió le han impedido encontrar trabajo y llevar una buena vida.
-¿Le recomienda demandar al Estado?, como son los planes del jardinero.
-Lo invito a que se acerque a nosotros para orientarlo en lo que necesite y, de esta manera, no crear falsas expectativas de los beneficios que puede obtener. Pero sí me parece justo que el Estado pueda entregarle una ayuda humanitaria con alguna pensión solidaria como un gesto a su contribución en el pasado

NO A LA DEFORMACIÓN EDUCACIONAL

 
 Declaración de los Profesores y Estudiantes de la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía de la Universidad de Concepción
 
            Ante los recientes anuncios efectuados por el Ministro de Educación y Presidente de la República con respecto a la reducción de horas del sector de aprendizaje Historia, Geografía y Ciencias Sociales entre los niveles Quinto Básico y Segundo Medio, como forma de incidir en el mejoramiento de los resultados de aprendizajes en Lenguaje y Matemática los integrantes del Consejo de Carrera de Pedagogía en Historia y Geografía, pertenecientes a la Facultad de Educación, Departamento de Historia y Departamento de Geografía de la Universidad de Concepción y los estudiantes de la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía declaran ante la opinión pública regional y nacional lo siguiente:
 
1.  Rechazamos enérgicamente la manera inconsulta y antidemocrática con la que se ha tomado esta y otras medidas en el ámbito educacional. No se ha considerado la opinión de los actores involucrados en el proceso educativo (profesores del sistema escolar, académicos universitarios y estudiantes), lo que contraviene de manera flagrante las prácticas de convivencia democrática que justamente son promovidas desde los actuales marcos curriculares y especialmente desde el sector de aprendizaje Historia, Geografía y Ciencias Sociales.
 
2. Una medida de esta naturaleza debiese estar fundada en sólidos argumentos, dada la magnitud de sus implicancias. Por el contrario, la investigación especializada en educación no entrega argumentos técnicos que avalen las medidas anunciadas. El mejoramiento en los procesos de aprendizaje de habilidades de lectura, escritura y cálculo matemático no se obtiene agregando más horas (horas que en Chile ya son suficiente a la luz de los  datos entregados por la misma OCDE y sus países miembros), sino potenciando transversalmente las asignaturas o áreas del conocimiento humanista y científico. Por lo demás la experiencia de la JEC (Jornada Escolar Completa) ha demostrado que agregar horas en determinadas áreas del currículum no garantiza mayores ni mejores aprendizajes.
 
3. En el currículum actual el sector de aprendizaje Historia, Geografía y Ciencias Sociales es el encargado de promover conocimientos, habilidades y actitudes que resultan claves para la inserción de los jóvenes en la sociedad, a través de la conformación de una conciencia ciudadana  y  el desarrollo de un pensamiento reflexivo y crítico. De esta manera, cualquier modificación curricular en este ámbito tiene directa incidencia en la práctica ciudadana y calidad de pensamiento en los futuros educandos.
 
4. Por lo anterior, estimamos que la medida de reforma que ha propuesto el actual gobierno carece de fundamentos empíricos y de legitimidad, por lo que hacemos un llamado a detener su implementación y promover el diálogo entre los diferentes actores implicados, con el fin de lograr una genuina propuesta de mejora educativa.
 
 
Concepción, Noviembre de 2010

viernes, 26 de noviembre de 2010

Ser profe… una vocación… ¿???


Muchas veces oyó hablar de la profesión docente, de ser profesor(a) y escuchó cada relato con atención, creyendo que detrás de esas historias se escondía un secreto hermoso atesorado por generaciones de viej@s que aprehendieron su oficio en aulas con la luz entrando por las ventanas y la tiza suspendida en el aire; salas con pizarrón de madera, con olor a manzana…

A veces fue a algunos de esos lugares cuando niña y miraba a l@s alumn@s sentados en sus puestos; había un aroma particularmente agradable a su olfato. El patio, el griterío, la mesa de la profe, las ventanas, las sillas en hileras… encendían en su mente sueños e ideas que dejó guardados por un tiempo en algún rincón oscuro de los estantes…

Después vio ciertas películas que le fueron mostrando la difícil cara de ese mundo, la lucha de personas no sólo por enseñar sino también por aportar en la construcción de una nueva mirada de la sociedad, a veces con sus discursos y en ocasiones con la fuerza de la acción. Es cierto, algunas de esas películas caían en ciertos clichés pero no por eso, perdían el valor y el significado de lo cotidiano.

Luego, en la U se fue gestando en ella, una mirada de la sociedad que pensó, podría instalarse desde el mundo educativo, (lo confiesa) entonces todo comenzó a cobrar tanto sentido, que hacer clases se transformó en una verdadera ansiedad, ser profe, pararse en una sala para leer, comentar un texto, extraer la savia de esas letras y ver ojos brillando al descubrir un nuevo giro creativo en una frase o una expresión sencilla, adquirió una fuerza extraordinaria ya no en sus ideas, sino en sus venas, en su pecho, como sensaciones que se agolpaban con tanta fuerza, con tanta fuerza; que se dio cuenta de cuánto le gustaba vivir ese proceso lento y cotidiano de ver crecer a un ser humano, con todo el costo que eso significara. Supo que hacer clases era algo importante, tan importante que tenía que tomárselo muy en serio y crecer también en ese viaje; luchar por darle un sentido cada día y cuestionárselo en el camino, darle más connotaciones a todas las palabras, una y otra vez; creer en todos los significados de la palabra enseñar o aprender o tarea o actividad o en las preguntas y en las miradas detrás de esas preguntas y bueno, le gustaba, le gustaba cruzar el umbral de esa puerta y encender esa luz  y sonreír alegremente cuando escuchaba a un@ de ell@s; verse en sus rostros a sí misma, hace años atrás, valorando el anonimato de esa tarea tan brutalmente importante.

A esas alturas, le resultaba inevitable pensar en lo social que tiene la labor pedagógica entender que si eres profe por vocación, si viste belleza en esto, necesitas descubrir qué significa decir una frase sutil a veces, casi sin tener conciencia de ella, pero que por alguna razón sabes, quedará latiendo en la retina, en la mente de otro o de otra, que te mira absorbiendo esa idea y haciéndola suya, deconstruyéndola o reconstruyéndola con sus materiales y herramientas, hasta hacerle cobrar más sentido.

Sin embargo, a poco andar en ese mundo te das cuenta que hoy ser profe tiene un valor distinto, se inserta en otros procesos, en otras ideas acerca del mundo, diametralmente opuestas a tus convicciones, y a tus dudas que, digámoslo, también forman parte de tus convicciones; porque crees firmemente en el valor de dudar, dudar que esto sea lo que “debe ser”. Le saltan chispas al teclado, porque sé que la tarea de ser profe pierde sentido cuando alguien te habla del SIMCE o de la PSU o de toooodas esas evaluaciones que te instalan en medio del camino y del proceso; la evaluación de la evaluación se convierten en un escollo y esa savia de las letras deja de tener su brillo, ya no sientes que enciendes la luz cuando cruzas el umbral y qué valor social puede tener esa tarea cuando sabes que tu trabajo forma parte del paquete ofrecido al cliente que contrata el servicio educativo de la empresa sostenedora del colegio; el sentido social de entregar las herramientas tiene un precio y a veces un precio bastante caro, por lo tanto tu tarea es una tarea suntuosa, y el desgaste ya no es una labor tan significativa porque forma parte de una explotación más junto a tantas otras explotaciones.

Recordó el diálogo que sostuvo una vez con cierto director cuando le dijo:

-Si no le da tiempo para planificar, preparar clases y corregir pruebas a un profe, entonces sí, es posible que consiga resultados, pero por un año, porque al final del proceso va a tener a un profe reventado, que al siguiente año no podrá rendir igual.

A lo que muy serena, honesta y tajantemente su “superior” le respondió:

-          Simple, se contrata a otro profesor pues.

Entonces ahora, que lleva seis años trabajando, ahora, que la han despedido de dos colegios, ha renunciado a otros tres y ha rechazado trabajar en varios, se pregunta qué sentido y qué valor tiene esta labor pedagógica, formar parte de ese crecimiento de seres humanos, cuando se instala en esa tarea desde la contradicción. La paradoja pesa en tu cotidianeidad simplemente porque no crees que la expulsión de un alumno sea el camino, que si te dijeron que tu tarea era enseñar no puedes decirle a alguien que tiene que irse, porque entonces simplemente no te estás haciendo cargo de esa tarea que asumiste y porque ¿con qué cara enseñas valores y actitudes a través de los famosos objetivos transversales?

En fin, es un círculo extraño el de ser profe, no se parece mucho al sueño que creció en ti hace años en esa aula, además la tiza suspendida ya no existe ahora (cosa que sin duda los pulmones agradecen); las pizarras son de acrílico, o interactivas. La realidad tecnológica es otra y la realidad económica e ideológica también; además los colegios hoy prefieren declarase confesionales católicos porque eso vende más, sube la matrícula ($$$$$) y se ganan más luks; los apoderados-clientes buscan eso, así se aseguran que dentro de la labor de guardería que cumplen los establecimientos mientras ellos trabajan, les metan ciertas ideas a sus cabros para que no caigan en el pecado o la delincuencia, cosas que ellos no tienen tiempo de enseñarles; por lo tanto el relevo es para la institución educativa. En ese contexto el plus se lo da lo religioso, mientras más estructurado y rígido sea todo, mejor. Ojalá con harta anotación en el libro y con harta hora de clase con el chiquillo sentado mirando al profe, para que le vaya bien en todas las pruebas que seleccionan al selecto grupo que ya ha sido seleccionado una y otra vez. Y en este elitista proceso de enseñanza, no sabes por qué extraña razón tu vocación comienza a diluirse y entonces surge la pegunta: “¿qué más sé hacer aparte de enseñar?? Mmm porque en realidad me huele a que esto no es lo mío, no se parece a ese sueño que tuve, ser profe en ESTA sociedad, NO tiene el valor y la trascendencia tan poderosa en la que creíste…bueno hablo por mí, corrijo: ser profe en esta sociedad no tiene el valor y la trascendencia en la que creí.


En medio de este proceso, cuando no hay horas para preparar ni corregir, cuando sabes que los países que obtienen buenos resultados y pueden sentirse confiados de su calidad educativa, entregan a sus equipos docentes esas horas proporcionales a las horas aulas…, insisto, en medio de este proceso escuchas la expresión de moda: evaluación docente ¿Evaluación docente???, sí, demás, me parece interesante e incluso necesaria, pero por alguna razón me suena a carerrajimo de nuevo, se nos responsabiliza a nosotr@s por los malos resultados de un proceso viciado desde sus raíces, en su estructura. Asumo la responsabilidad que a mí me corresponda, pero evaluémonos tod@s, partiendo por el ministro y por quienes construyen y hablan de educación en este modelo económico, ensuciando lo que este proceso significa y empañando la vocación de tant@s como yo, al darle un sentido tan superficial e indigno a la tarea.

                                                                                      Machuca Fierro

sábado, 20 de noviembre de 2010

Un año vertiginoso

Sin duda este ha sido un año vertiginoso… y ahora que estamos cercanos al final cabe preguntarnos ¿qué queremos para el próximo?, creo que comenzar con exigirle al Señor  Piñera que cumpla con las promesas de su campaña sería un buen comienzo…
Y si no lo hace ¿qué?... bueno preocupémonos de recordárselo, que no pasen inadvertidos los cientos de despidos en organismos públicos, la rebaja o anulación de las pensiones de gracia (los casos irían a “reevaluación”), el cese de la otorgación de subsidios habitacionales solidarios, etc, etc, etc.
Por otra parte estamos en vías de convertirnos en el paraíso del neoliberalismo, muestras políticas de protección ambiental, de protección a los trabajadores  han demostrado con creses ser insuficientes y bueno… ¿Cuándo piensa, el actual Gobierno hacerse cargo de estas situaciones? Mucho se ha dicho, pero en concreto se ha hecho muy poco, sigue imperando la defensa de los intereses privados por encima de la de los del pueblo, pero ¿a alguien le extraña esta situación? Este señor que tiene las manos metidas hasta en el futbol, difícilmente va a impulsar medidas que a la larga perjudican sus propios intereses… pero bueno, es así como están las cosas…. Lo importante es qué hacemos frente a estas situaciones, podemos reclamar seguido, poner el tema en nuestras conversaciones cotidianas y eso estará bien, pero lo mejor que podemos hacer es organizarnos, sólo la organización nos dará la fuerza suficiente para exigir lo que por derecho nos pertenece, un país al servicio del pueblo, que es bien distinto a un pueblo al servicio de los dueños del país.
¡Que el vértigo no nos impida movilizarnos!
Si no hay justicia
¡Hay Funa!