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viernes, 15 de octubre de 2010

La salud en Chile está enferma

Desde hace tiempo se sabe que la Salud en Chile está enferma, que en los hospitales no hay camas ni especialistas para cubrir las necesidades de nuestra población y a todos y todas nos duele esta realidad.
Pero cuando más síntomas arroja es cuando nos vemos en la necesidad de que el sistema público nos dé respuestas frente a una situación de gravedad, por ejemplo, siempre he pensado que si necesito hora al oculista y en el hospital me la están dando para dentro de un año, mejor hago el esfuerzo de comprarme un bono, me ahorro la espera y de paso soluciono mi problema, pero es distinto cuando hablamos de palabras mayores como la palabra CANCER por ejemplo.
Este año mi compañero fue diagnosticado de un cáncer de tiroides, el médico recomendó no esperar más allá de tres meses por el estado de avance de la enfermedad y qué creen… ya van más de tres meses y seguimos en “lista de espera” y la verdad es que ya con pocas esperanzas de salir de ella… entonces me cuestiono acerca del sentido que tiene que nos descuenten el 7% del sueldo si cuando realmente necesitas una atención de la que depende tu vida o por lo menos tu bienestar tanto corporal como psíquico el sistema de da con la puerta en las narices, llevamos tres meses golpeando puertas, martes y martes dejando los pies en la calle siguiendo las indicaciones de las muchas personas que nos han dado algún dato que nos pueda ayudar en esta situación, pero hasta ahora nada ha dado resultado.
Y como en Chile con plata se compran huevos…  los mismos médicos que deberían operarlo en el sistema público, le han ofrecido  descaradamente operarlo al instante pagando una suma no despreciable de dinero en un pensionado o en una clínica privada.  Lo peor es que creo que terminaremos cayendo en sus inescrupulosas garras y engrosaremos sus cuentas bancarias porque nuestra paciencia comienza a acabarse, he experimentado en carne propia la angustia que se siente despertarse cada día sabiendo que a quien amas lo asecha una terrible enfermedad, sin poder hacer nada para detenerla.
Cuando los profesionales y funcionarios de la salud protestan y hacen huelgas muchos podemos defender sus demandas, a otros muchos nos causará problemas la falta de funcionamiento de consultorios y hospitales, pero es difícil que nos involucremos más allá de incorporar el tema en alguna discusión…. Pero yo me pregunto ¿cuándo los usuarios del sistema público vamos a sacar la voz y protestar por nuestros derechos como pacientes? ¿hasta cuándo vamos a ser víctimas silenciosas de esta enfermedad? ¿hasta dónde seremos cómplices de que la desigualdad siga imperando y que exista salud para los ricos y enfermedad y muerte para el trabajador(a)?
Despertemos, saquemos la voz, exijamos lo que nos corresponde hasta que la salud  en Chile entre en la fase terminal de su enfermedad.

miércoles, 13 de octubre de 2010

El 24 de octubre se cumplen seis meses de la muerte de Paul Schaefer

Reflexiones sobre la muerte de Paul Schaefer

Ahora que van a cumplirse seis meses desde la muerte de Paul Schaefer el símbolo de “Colonia Dignidad”, por mucho tiempo territorio autónomo en suelo chileno, fiel colaborador de la dictadura pinochetista, campo de tortura y exterminio para muchos(as) compañeras y compañeros hasta hoy desaparecidos, lugar de tortura también para las decenas de niños abusados por uno de los pederastas más célebres de nuestro suelo, reflexiono...

En realidad no es su muerte lo que ocupa lugar en mis cavilaciones sino pensar que con ella se ha cerrado el círculo de impunidad que desde hacía tiempo amenazaba con impedir el descubrimiento de la tan anhelada verdad, me atrevería a afirmar que nuestra justicia, tan acostumbrada a personalizar las responsabilidades no dejará pasar la oportunidad de asumir que ya nada se puede “hacer” por esclarecer lo ocurrido.


Scheafer lamento decirte que más que lamentar tu muerte, lamento tu vida y lo que hiciste con las vidas de muchos de los nuestros, lamento también que no te arrepintieras y confesaras antes de morir donde están nuestros, hij@s, herman@s, padres y madres; compañer@s y amig@s que tuvieron la desgracia de caer en tus inescrupulosas manos, y ser el ejemplo concreto de tu incondicionalidad al régimen de terror impuesto por Pinochet y sus secuaces, Scheafer si creyera en el infierno, tal vez me confortaría pensar que estás ahí pagando por tus crímenes, junto a otros que necesariamente te estarían haciendo compañía.

Esperanza Colectiva